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domingo, 16 de febrero de 2014

Una noche nada más, Tessa Dare



Una noche nada más, Tessa Dare

Editorial: Manderley / 3 Abril 2013 ISBN: 9788483654927 Papel: 14,95 € Páginas: 544

Editorial: Manderley / 3 Abril 2013 ISBN: 9788483655177 Ebook: 6,99 € Páginas: 544
Género: Histórico
Serie: 1º Cala Espinosa

Bienvenidos a Cala Espinada, un lugar en que las mujeres de salud delicada disfrutan de la brisa del mar y donde los hombres en la florde la vida… brillan por su ausencia. ¿O no? Victor Bramwell, teniente coronel del Ejército británico, alejado del servicio por una herida de guerra, está dispuesto a cualquier cosa con tal de recuperar su comisión. Incluso a convertirse en el conde de Rycliff y crear una milicia en Cala Espinada. Por supuesto, ese no es lugar para un hombre como él; allí no hay nada más que solteras... y ovejas. Aunque también está la exquisita Susanna Finch.




Cuando pensaba que en la romántica histórica (y encima de la época de las Guerras Napoleónicas) estaba todo inventado... Va, y sin comerlo ni beberlo, aparece "Una Noche nada Más".

¡Qué bien me sienta poder decir que estaba equivocada!

Pero empecemos por el principio, el argumento. Victor Bramwell, un oficial del ejército inglés licenciado con honores debido a una herida en la rodilla, acude desesperado a Cala Espinada donde le pide a Sir Lewis Finch (el caballero de la localidad y un respetado inventor de armamento) que interceda por él ante el Ministerio de Guerra y pueda volver a filas. A cambio de este favor, Sir Lewis le pide que entrene a una milicia para proteger la cala de una hipotética invasión francesa. Sin embargo con lo que no cuenta Bram es con la aparición de Susanna, hija de Sir Lewis, que ha creado una especie de "refugio" en el pueblo para todas las damas que no terminan de encajar en la sociedad.
Por supuesto ambos chocan desde el principio (literalmente) y surge una atracción muy fuerte entre ellos.

Típico, ¿verdad? Pues no, nada más lejos de la realidad. Este argumento que podríamos pensar que está tan usado le sirve a la autora, inédita hasta ahora en España (gracias Manderley por solucionar esto), para meternos de lleno en una guerra de sexos en pleno siglo XIX que enfrenta a los renuentes voluntarios de la milicia de Bram con las debiluchas solteras de Susanna.

Con una narración ágil desde el principio (inolvidable la escena inicial que es imposible no comparar con el principio de "Nacida para seducir" de Susan Elizabeth Phillips) la autora nos va desgranando los encuentros de Bram y Susanna y cómo poco a poco va surgiendo entre ellos un entendimiento que lleva, irremediablemente, al amor.

Pero que no os engañen el tono ligero o las situaciones rocambolescas que se van sucediendo a lo largo del libro, porque todo ello esconde cosas mucho más profundas de lo que en un principio parecen.

Bram, que al principio solo lo motiva el deseo de volver a filas, va cambiando poco a poco en el transcurso de la historia. Mostrándonos que detrás de ese deseo hay miedos e inseguridades que no se cree capaz de superar. Susanna, por su parte, no escapa al miedo y la inseguridad aunque en su caso marcados por una juventud traumática. Juntos forman una pareja formidable, complementándose a la perfección entre ellos y que, finalmente, se dan cuenta de que separados no son ni la mitad de lo que llegan a ser juntos.

Es un libro total y absolutamente delicioso. Divertido, tierno a más no poder, con el punto justo de erotismo y sin que le falte su buena dosis de sensualidad y tensión sexual, con frases de esas que recuerdas y que almacenas en tu cabeza con cariño. Si tuviera que comparar a la autora con alguien sería sin duda con SEP. Tessa Dare, al igual que SEP, se ayuda de un argumento estrafalario y divertido para contar una historia profunda, con personajes muy heridos e increíblemente bien dibujados. Con sus fortalezas y sus debilidades, y que poco a poco, se descubren a sí mismos con su pareja como catalizador. Es una maestra de los cambios de escena, ligándolos siempre unos con otros de una manera fantástica que te deja una sonrisa en la boca. Tanto es así que a mí, que pocas veces me doy cuenta de esas cosas técnicas, me saltaban esos cambios a los ojos y no podía parar de decir "Madre mía, ¡esta mujer es la leche!".

Mención aparte merecen los secundarios. Colin, el primo de Bram, es un súper personaje. Las Highwood, especialmente Minerva aunque sin olvidar a la en un principio olvidable Diana (ya veréis por qué). Kate Taylor, un personaje que se ve claramente herido y de una fragilidad fascinante. El Cabo Thorne, hosco, rudo y grosero... Todos protagonistas de los siguientes volúmenes de la serie que no puedo esperar a tener en mis manos.

En fin, sobra decir que me lo he bebido. Que he disfrutado como una enana de cada una de sus páginas. Me he reído, se me ha saltado la lagrimilla y me ha dado rabia cuando lo he acabado. En definitiva, es una historia para atesorar y releer. ¿Hay algún cumplido mejor para un libro? Creo que no.

Valoración: 9


Lisbeth

 
 

martes, 11 de febrero de 2014

Siete días de locura, Tessa Dare



Siete días de locura, Tessa Dare

Editorial: Manderley / 5 Junio 2013 ISBN: 9788483655252 Papel: 14,95 € Páginas:520
Editorial: Manderley / 5 Junio 2013 ISBN: 9788483655337 Ebook: 6,99 € Páginas: 520
Género: Histórico
Serie: 2º- Cala Espinosa

Minerva Highwood, una de las solteras de Cala Espinada, necesita ir a Escocia. Colin Sandhurst, lord Payne, necesita... salir de Cala Espinada. Tienen solo siete días para planear una fuga, convencer a sus familiares y amigos de que, a pesar de sus conocidas diferencias, se han enamorado locamente. Una semana que será su ru ina.En estos siete días de locura deberán recorrer con éxito 650 kilómetros, esquivando a los salteadores de caminos. Un viaje en el que se verán obligados a superar sus miedos más profundos sin cometer un asesinato. Pero tal proeza les parecerá imposible pues no les quedará más remedio que compartir un pequeño carruaje por el día y una cama, aún más pequeña, por las noches.¿Será la atracción que de forma inesperada empieza a surgir entre ellos, una salvaje pasión que late en sus corazones, la encargada de conseguirlo? ¿Lograrán recorrer la distancia y cumplir todas las promesas que se han hecho? O por el contrario, ¿recorrerán únicamente el camino hacia lo más profundo de sus almas? Aunque quizá..., solo quizá..., este sea su viaje hacia el amor.




Colin Sandhurst, lord Payne, tiene tantas luces como sombras. Su apariencia física, su apostura, ese humor chispeante del que hace gala a todas horas lo ha convertido en el destinatario de los suspiros de la mayoría de las mujeres que se ha encontrado a lo largo de su disipada vida. Su facilidad para adaptarse a cualquier situación, para hacer amigos o para conseguir que cualquiera se sienta especial, le ha granjeado la simpatía de todos, o casi todos, aquellos que lo rodean. Y ese talento innato que parece poseer para mentir con una sonrisa sin que nadie dude, ni por un sólo instante, de su palabra le ha evitado más de un enfrentamiento… y tener que dar demasiadas explicaciones. Y es que Colin, pese a su constante sonrisa, pese a ese carácter despreocupado del que hace gala y, sobre todo, pese a esa vida de disipación y libertinaje que lleva y que le ha convertido en uno de los hombres con peor reputación de Inglaterra, no es más que un farsante. Un tipo atormentado por el pasado, por unos recuerdos que no le permiten dormir por las noches, y una inseguridad que nadie podría adivinar jamás. Un hombre que, pese a pertenecer a todos los clubes habidos y por haber en Londres, pese a considerarse “amigo” de algunos de los personajes más influyentes de la alta sociedad y, sobre todo, pese a disponer de toda la compañía femenina que un caballero pueda desear, está completamente solo.

Minerva, por su parte, es todo lo contrario a Colin. Con unas habilidades sociales totalmente oxidadas, prefiere excavar en una gruta, analizar piedras o investigar restos geológicos que asistir a bailes o alternar con caballeros. De todos modos, tampoco es que sirviera de mucho que ella mostrase interés por esas cuestiones. Al fin y al cabo, ningún caballero repararía jamás en una mujer tan anodina, marisabidilla y poco atractiva como ella. Y, mucho menos, ese vizconde encantador que ha provocado los suspiros de todas las féminas del pueblo desde el mismo instante en el que apareció en escena por primera vez. Así, pues, ¿para qué molestarse en tratar de agradarle? Si, además, él ni siquiera es capaz de recordar su nombre… Sin embargo, lo que Minerva no va a permitir es que ese embaucador desvergonzado se case con su dulce hermana sólo para recuperar el control de su herencia. Diana se merece algo más que un matrimonio como ése y ella está dispuesta a cualquier cosa para salvarla… Incluso a provocar un escándalo huyendo con él a Escocia… y compartiendo su cama en el camino.

Lo cierto es que hacía mucho que no leía una novela como Siete días de locura por lo que ya ni siquiera sé cómo explicar por qué es tan diferente a las demás. Tal vez se deba a que, página a página, va dinamitando esos tópicos de la romántica histórica de las que muchas lectoras se han quejado. Cierto que Colin sigue siendo un granuja, un libertino, un noble desocupado. Sin embargo, es un personaje mucho más complejo que la mayoría de los protagonistas a los que estamos acostumbrados. Es un hombre lleno de complejos, de temores, un tipo que ni siquiera es capaz de dormir por las noches a causa de los recuerdos del pasado. Tampoco es, ni de lejos, uno de esos personajes cínicos y hastiados a los que estamos habituadas. Es, simplemente, un tipo marcado por la tragedia. Ni, desde luego, estamos ante uno de esos caballeros que guardan las distancias con el mundo porque un suceso del pasado los haya incapacitado para relacionarse. Por el contrario, Colin tiene una increíble capacidad de relacionarse, de hacer amigos, aunque le resulta completamente imposible confiarle a alguien ese trauma infantil que lo ha convertido en quien es. Y, sobre todas las cosas, Colin es uno de esos caballeros andantes de los que hablaban las historias medievales… O, al menos, trata de serlo.

Al mismo tiempo, Miranda también rompe, a su manera, con esos tópicos. Hemos visto muchas veces en nuestras novelas a protagonistas femeninas inteligentes, valientes y repletas de talentos. Sin embargo, por muy inteligentes que ellas fueran, su “chico” lo era más. Por muy valientes que fueran, el caballero en cuestión las sobrepasaba ampliamente. Y, desde luego, sus talentos no podían compararse jamás con las del protagonista masculino. En Siete días de locura… Ocurre exactamente lo mismo. Colin la sobrepasa en aptitudes. Colin, por supuesto, es más valiente que ella. Colin es más inte… ¡Ah, no! Eso sí que no. Miranda, contrariamente a lo que suele suceder, es más inteligente que su “chico”. Y él, como buen caballero, lo admite sin ninguna vergüenza.

Asimismo, también los escenarios varían. Londres sólo aparece de pasada y sin que los personajes pisen, siquiera, una pista de baile. Un carruaje, una posada, la mansión del pecado de un depravado duque, los polvorientos caminos de Northumberland, una feria repleta de niños… Muchos —y muy poco glamourosos, por cierto—, son los escenarios que pasan por esta maravillosa novela.

Los secundarios, por su parte, quedan en un completo segundo plano. Si bien cumplen con su función para el desarrollo de la trama, ninguno le resta protagonismo a los personajes principales.

Y, finalmente, la historia. La historia de una chica acomplejada y llena de miedos que prefiere mostrar desinterés por el amor y el matrimonio que reconocer que se siente derrotada. La historia de un hombre que, aun cuando duda de su capacidad de amar , puede pasarse la noche anotando nombres que comiencen con M sólo para usarlos para molestar a una marisabidilla que cuestiona su capacidad intelectual en cuanto tiene ocasión. La historia de unos personajes que no se enamoran a primera vista… Simplemente sienten la necesidad de atormentarse mutuamente desde el mismo instante en el que sus miradas se cruzan por primera vez. Todo ello aderezado con ingentes dosis de humor, con diálogos disparatados y situaciones que rozan el absurdo. Sólo aquellas ya lejanas novelas de los Bridgerton habían conseguido, estando escritas en clave cómica, hacerme llegar la historia de amor de esta manera.

Para mí, sencillamente, una novela de 10.


Fanicf