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sábado, 12 de diciembre de 2015

Atrapada en Venecia, Leo Mazzola

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Atrapada en Venecia, Leo Mazzola

Editorial: Amazon / 15 octubre 2015 ISBN: 9781517598297 Papel: 16,64€ Páginas: 450
Editorial: Amazon / 15 octubre 2015 ASIN: B017ADOCPI   Ebook:  2,99€ Páginas: 450
Género: Contemporáneo
Serie: Independiente

Después de una dramática ruptura con Raúl, su primer y único amor desde la adolescencia, Lara, una joven de veintitrés años graduada en turismo y cuyo mayor deseo es viajar por el mundo, inicia una nueva vida lejos de su hogar y conoce a Carlos, un artista plástico de carácter bohemio e independiente, surgiendo entre ellos una fuerte atracción. Una serie de circunstancias adversas impiden que esa relación fructifique y se consolide. Mientras trabaja en un club de alterne conoce a Marcos, un hombre enigmático y con enorme personalidad, doce años mayor que ella, que la seduce irremediablemente. Con él viajará a Venecia y se iniciará en los misterios de la Hermandad de la Luz, una sociedad secreta inspirada en creencias medievales y que practica rituales basados en el tantrismo. Romanticismo, intriga, suspense, y un gran trabajo de investigación histórica son las claves de esta nueva novela de Leo Mazzola.

miércoles, 22 de abril de 2015

Firmas Feria del libro de Alicante: Verónica Martínez, Arlette Geneve y Leo Mazzola



El 26 de abril de 12:00 a 14:00 en la Caseta del Instituto Alicantino de Cultura Juan Gil-Albert, Alicante

Ficha Mirada de gato
Ficha Inmisericorde
Ficha Amores prohibidos

lunes, 24 de noviembre de 2014

Leo Mazzola


Leo Mazzola nació en Valencia. Arquitecto superior y máster de urbanismo por la Universidad Politécnica de esa ciudad, a lo largo de su trayectoria profesional ha diseñado y construido edificios para uso residencial, hotelero, comercial, cultural, deportivo, y de oficinas, además de numerosas viviendas unifamiliares.
La profunda crisis del sector inmobiliario le ha proporcionado la posibilidad de fomentar una de sus mayores aficiones, la de escritor.
Amores prohibidos (Diario de un hombre) - 1ª Parte, fue su primera novela en publicarse en papel por la Editorial Chiado en noviembre de 2013. En agosto de 2014 se integra en la asociación literaria Colección LCDE y publica bajo este sello la versión digital. Poco después, en septiembre, y con el patrocinio de LCDE, ha publicado tanto en papel como en ebook Amores prohibidos (Diario de un hombre) – 2ª parte, con el que pone fin a esta bilogía. Actualmente está trabajando en su tercera novela.



Título Serie Género Año Reedición
Atrapada en Venecia Independiente Contemporáneo 2015
Amores prohibidos (Diario de un hombre 2) Diario de un hombre Erótico 2014
Amores prohibidos (Diario de un hombre 1) Diario de un hombre Erótico 2014

Series: Leo Mazzola

Serie: «Diario de un hombre»
Amores prohibidos (Diario de un hombre 1)
Amores prohibidos (Diario de un hombre 2)

domingo, 16 de noviembre de 2014

El rincón del escritor: Leo Mazzola nos presenta Amores prohibidos (Diario de un hombre 2)

Ficha del libro


Mi seudónimo como autor es Leo Mazzola. Nací en Valencia y desde hace algunos años vivo en Benidorm (sí, ya sé, pensaréis que estoy jubilado, pues no, aún me queda bastante para eso). Soy un arquitecto que en un determinado momento de su vida decidió expresar sus sentimientos y emociones a través de la escritura, y casi sin pretenderlo, escribí una primera novela AMORES PROHIBIDOS (Diario de un hombre)-1ª parte, que fue publicada por la editorial Chiado en noviembre de 2013. Me introduje entonces en un mundo totalmente desconocido para mí y que me atrajo inexorablemente. Recuperé la ilusión perdida durante tantos años de ejercicio de una arquitectura de consumo que no respondía a mis deseos, y ahora he encontrado en esta nueva faceta de escritor toda la motivación que mi espíritu necesitaba.

LecturAdictiva me ha brindado la oportunidad de presentar mi nueva novela, la 2ª parte de AMORES PROHIBIDOS (Diario de un hombre), con la que se pone fin a esta bilogía, y lo voy a hacer desde sus propios personajes, entrevistándolos como si fueran actores de una obra de teatro de la cual soy el autor y director.




En esta ocasión la presentación que nos hace el autor es a través de una entrevista:


LEO MAZZOLA.- Empecemos por ti María. ¿Cómo definirías tu personaje en esta novela?

MARÍA.- Mi personaje representa a la esposa fiel y cariñosa, entregada al cuidado de su marido e hijos. Sin ambiciones profesionales, su vida se circunscribe al cuidado de su hogar y su familia. En ella Alejandro ha encontrado a una excelente compañera que le ha brindado el apoyo, la comprensión y la estabilidad que siempre ha necesitado, una convivencia plácida pero exenta de cualquier tipo de emoción y en la que el deseo carnal de ella por él se fue diluyendo desde el inicio de su vida conyugal llegando finalmente a extinguirse.

L.M.- ¿Te has sentido cómoda en tu personaje?

MARÍA.- Sí claro, es un personaje bastante común, su interpretación no entraña ninguna dificultad. En todo caso me siento algo celosa porque me hubiera gustado tener algo más de protagonismo.

L.M.- En toda obra hay personajes principales y secundarios. Es algo inevitable María. Además, debes de tener en cuenta el título de la misma: “Amores Prohibidos”, y obviamente el amor de Alejandro con su esposa no lo es.

MARÍA.- Si no me quejo, jajaja. Es algo que entiendo pero seguro que después de tantos años de matrimonio habría mucho más que contar sobre María.

L.M.- Con toda seguridad que sí, pero por otra parte eres la protagonista de una de las escenas más importantes de la obra.

MARÍA.- Tienes toda la razón. La escena en la que Alejandro, después de tantos años de matrimonio, le dice que la abandona porque se ha enamorado de otra mujer… Ufff…, cuando leí el guión me resultó sobrecogedora. Espero haberla interpretado bien.

L.M.- Lo hiciste de forma magistral María, puedes estar segura de ello. Vayamos ahora con Raquel. ¿Qué nos puedes decir de tu personaje?

RAQUEL.- Raquel representa para Alejandro el regreso a los sueños de la adolescencia, a los cuentos de caballeros y princesas, a ese anhelado amor tan idílico y platónico como apasionado. Divorciada, con dos hijos y con un pasado sentimental muy traumático, su extrema sencillez, ternura y calidez consiguen hacer vibrar la fibra más sensible de Alejandro: su instinto de protección y su romanticismo. Su generosa e incondicional entrega a ese amor adúltero, con fecha de caducidad tan incierta como inevitable que Alejandro le plantea al estar casado con María, la someten a constantes cambios de estado de ánimo acrecentados por su fragilidad emocional.

L.M.- ¿Te ha resultado difícil interpretarlo?

RAQUEL.- Muchísimo. Es un personaje muy complejo y muchas de sus reacciones resultan difíciles de entender. Es comprensible que durante ese año en el que ella fue la amante de Alejandro fuera la mujer más dulce, cariñosa y apasionada que todo hombre pudiera desear, y que a su vez, esa incertidumbre respecto al futuro de esa relación le provocara fuertes estados depresivos y una angustia permanente. Pero después, cuando finalmente Alejandro decide abandonar a su mujer, e iniciar una nueva vida con Raquel… Entiendo perfectamente la amargura y desesperación de Alejandro. En fin, este personaje queda libre a que cada espectador saque sus propias conclusiones sobre él.

L.M.- Es tu turno Eva.

EVA.- Pues yo soy una mujer cordobesa de treinta y cuatro años, casada y con dos hijos, y al parecer, muy atractiva físicamente. Soy orgullosa, apasionada y lujuriosa, y tengo una personalidad impulsiva e impaciente, llena de simpatía, magnetismo y provocación. Ahí es nada.

L.M.- ¿Qué tipo de relación establece con Alejandro?

EVA.- Mi personaje, a partir de su desbordante sensualidad y erotismo, consigue vencer todas las reticencias de Alejandro y devolverle a ese mundo de ensoñación y fantasía que necesita y en el que se refugia para huir del doloroso recuerdo de Raquel. Seré yo la que consiga recuperar su ilusión y hacerle vibrar de emoción con cada instante a mi lado, aflorar su romanticismo perdido, y también el lado más oscuro y lascivo que guarda en su interior, pero mi carácter díscolo, dominante y caprichoso entrará en grave conflicto con el de él necesitado en esos momentos de grandes dosis de confianza y estabilidad.

L.M.- ¿Una relación amor-odio?

EVA.- No, yo diría más bien una relación muy romántica y extremadamente apasionada, condicionada por unos límites que Eva tiene muy claros, los de circunscribirse al terreno de la relación virtual por internet y los esporádicos encuentros reales que tienen lugar. Pero es cierto que ambos tienen caracteres muy divergentes, y eso les provoca continuos enfrentamientos.

L.M.- ¿Y en el terreno sexual?

EVA.- Ufff…, aquí arde Roma. En ese sentido sí que son uña y carne. Ambos tienen un lado oscuro que quieren descubrir, transgredir todo lo que han conocido hasta entonces. En el caso de Alejandro quizá esta evolución de su necesidad sexual venga derivada de su frustración al no poder hacer realidad sus sueños románticos conmigo, la imposibilidad de hacerme verdaderamente suya. Para mí en cambio es casi una consecuencia inevitable de mi propia lujuria, de mi interés y curiosidad por conocer lo inédito, y de satisfacer mis deseos más lascivos, y en Alejandro encuentro al compañero de viaje ideal para conseguirlo.

L.M.- Por limitaciones de espacio tendré que prescindir de entrevistar a Andrea, un personaje secundario pero que tiene influencia en el desenlace final de esta historia. Vayamos ahora con Candela.

CANDELA.- Pues mi personaje es el de una mujer divorciada desde hace siete años y que precisamente pasó por la misma experiencia que María. Fue abandonada por su marido al enamorarse este de otra mujer. Desde entonces no había vuelto a tener relaciones con ningún hombre, había perdido por completo la ilusión y la confianza en ellos hasta que Alejandro aparece en su vida.

L.M.- Lo extraño es que no saliera corriendo después de saber los antecedentes de Alejandro, y más cuando él con toda sinceridad se los hace saber en la primera cita.

CANDELA.- Quizá precisamente esa sinceridad ayudó a que le diera una oportunidad. En cualquier caso se trata de una relación muy difícil por las circunstancias emocionales en las que en ese momento se encuentra Alejandro.

L.M.- Muy bien.  He dejado para el final a Alejandro, el protagonista principal de esta historia. ¿Qué nos puedes decir de ti?

ALEJANDRO.- Soy un arquitecto que atraviesa una profunda crisis emocional debida a la frustración en mis expectativas profesionales y a la decadencia de mi relación sentimental con María, mi mujer, a la que conocí y me enamoré cuando tenía dieciocho años y con la que he convivido toda mi vida hasta este momento.

L.M.- Te ves como un hombre común y corriente, y con una situación que también resulta habitual, ¿no?

ALEJANDRO.- Sí, efectivamente, y de ahí la facilidad con la que los lectores masculinos se pueden identificar con este personaje. Pero su carácter encierra dos personalidades bien diferenciadas: La racional, lógica, reflexiva y pragmática ha conseguido prevalecer sobre la romántica, impulsiva, soñadora, apasionada y lasciva que siempre ha permanecido oculta en su interior, hasta que finalmente y debido a ese profundo estado de apatía y depresión, la segunda consiguió aflorar e imponerse causándole un grave desequilibrio emocional.

L.M.- ¿Y por qué esa crisis emocional?

ALEJANDRO.- Por su especial forma de ser. Alejandro soñaba de niño con ser un caballero templario, un hombre con profundas convicciones donde la honestidad, la fidelidad y la lealtad eran sus valores fundamentales. Pero a su vez es extremadamente soñador y romántico, y no hay mayor prioridad en su vida que el amor de una mujer. Este amor idílico y sublime le hizo traicionar sus valores, infundir un daño irreparable a sus seres más queridos, y eso es algo que no se puede perdonar a sí mismo.
L.M.- ¿Y qué hace para superar esa situación?

ALEJANDRO.- En primer lugar se somete a una reflexión crítica y profunda sobre su necesidad de amar, al análisis de cada una de las vivencias que ha compartido con esas mujeres y sus circunstancias, y  la volubilidad de los sentimientos de ellas que él siempre imaginó mucho más consistentes, profundos y perdurables que en un hombre, intentando encontrar en sí mismo las razones objetivas de la decadencia y extinción de ese amor que en su día le entregaron con absoluta generosidad. Es un hombre atormentado por su pasado y que necesita con toda urgencia restañar sus heridas, perdonarse y volver a creer en sí mismo y en el amor.


L.M.- Muy bien queridos personajes de mi novela. Seguir interpretando esta obra en el fantástico teatro de los sueños que es la vida imaginada.


Una escena que abra el apetito:

A la mañana siguiente nos despertamos tarde, al menos yo, que lo hice cuando sentí que ella se levantaba sigilosamente de la cama. Escuché las tenues pisadas de sus pies descalzos por el pasillo, cómo abría la puerta del baño y poco después el sonido de la cisterna del inodoro. El día anterior había resultado agotador para mí, y aunque esa noche había dormido plácidamente me sentía muy cansado. Al poco ella regresó. La miré mientras su desnudo cuerpo se introducía de nuevo entre las sábanas para abrazarse al mío, besar mis labios y mirarme después a los ojos con una expresión serena y a la vez perdida en la distancia, o en el tiempo. Fue una mirada que luego me acostumbré muchas veces a ver en ella, como si no me viera, más bien parecía imaginarme, o quizá nos imaginaba a los dos. Después cerró los ojos, se acurrucó a mi cuerpo y suspiró profundamente como queriendo inundarse de mi olor. Poco a poco mi cuerpo fue despertando de su aletargamiento y aumentando la sensibilidad de mi piel, y con ella, las sensaciones que me transmitía el contacto con la suya. Volvimos a hacer el amor, esta vez mucho más rápido, como si inconscientemente supiéramos que ya no disponíamos del tiempo suficiente como para deleitarnos en su placer.

Nos levantamos poco después y la ayudé a preparar el desayuno, o más bien a estar con ella en la cocina mientras lo hacía. Cuando nos sentamos a la mesa la noté algo más distante, de nuevo volvía a refugiar su mirada en la taza del café o en la tostada que untaba con mantequilla. Alzaba la vista y me miraba por unos instantes mientras le contaba detalles de mi agotador primer día de trabajo en Barcelona, aunque sus ojos delataban que su pensamiento estaba en otra parte. Voy a ducharme, se me hace tarde, le dije cuando acabamos de fumarnos el cigarrillo. Bien, voy mientras recogiendo esto, me contestó sin mirarme y levantándose ya en ese momento. Ese atisbo de frialdad me perturbó. De pronto toda esa magia que había envuelto nuestro encuentro parecía disiparse, disolverse en la cruda realidad de la distancia entre nuestras vidas cotidianas.

La ayudé a retirar el desayuno y cuando ya se quedó en la cocina recogí los restos de mi ropa que yacían en el salón. No quería hacerlo delante de ella, me hubiera sentido como un proscrito que abandona un lugar no autorizado sin dejar pruebas de su presencia allí. Llevé mi bolso de viaje a su habitación, saqué de él la ropa que me iba a poner ese día y doblé cuidadosamente la de la noche anterior, no sin antes inspeccionarla buscando algún cabello suyo o alguna mancha de carmín. Incluso la olí. No había nada idílico en aquél acto, sino más bien la consciencia de lo clandestino, la necesaria precaución ante un hecho ilícito que precisaba la ocultación de sus pruebas para protegerlo y preservarlo. Hacerlo delante de ella me hubiese parecido un acto obsceno pretendiendo eliminar cualquier vestigio suyo.

Fue entonces cuando me fijé en el ramo de rosas que estaba sobre un mueble en la esquina, aquél que le regalé la primera vez que fui a verla hacía menos de un mes, aquella que no me quedé a dormir en su casa, aquella en la que vio en mí a un simple adúltero buscando una satisfacción sexual fuera de su hogar. Se equivocó entonces y creo que ahora sabía que no era ese el motivo de estar a su lado. Quizá todo fuera mucho más fácil tanto para ella como para mí si hubiese sido así, porque en esos momentos empezaba a sentir una enorme desazón.

La contemplación de esas rosas sorprendentemente disecadas, con sus pétalos oscurecidos como tintados por la nostalgia, inertes, me provocaba un mal presagio. La constatación de que el simple paso del tiempo erosiona las emociones como la brisa del viento reduce a polvo las rocas o las olas del mar redondean los guijarros. Sólo el recuerdo puede parecer inalterable, y aún así también se desdibuja  o más bien se desenfoca en la percepción visual de nuestra memoria, perdiendo nitidez las imágenes antes que el sonido de las palabras que se escucharon al pronunciar te quiero, te amo, eres mi vida. De alguna manera Raquel pretendía conservar ese recuerdo, la primera vez que estuvimos juntos, casi como dos extraños, las flores que nunca le regalaron, el cariño que sintió con mis caricias esa noche antes de que la concupiscencia de mi deseo paralizara sus emociones, consciente antes de comenzar que aquello tarde o temprano tendría un final y quería dejar un vestigio de que realmente existió, de que no fue una de sus ensoñaciones o la representación imaginaria de sus anhelos. Quizá yo también había hecho lo mismo llevando mi cámara de fotos para nuestro encuentro de ayer, intentado grabar en imágenes la secuencia de todas sus emociones, su timidez, su expectación, su alegría de felicidad en esa sonrisa contenida, el tierno brillo de sus ojos cuando me miraba, y la expresión de su rostro cuando quería que la hiciera mía. Instantes fugaces de unas horas vividas con intensidad inusitada que pretendíamos atrapar desesperadamente en nuestra memoria.

Me afeité, me duché y salí del baño ya vestido. Me fui de nuevo a la habitación para guardar mis útiles de aseo en el bolso. La cama ya estaba hecha, todo ordenado como si nada de lo sucedido esa noche y esta mañana hubiese ocurrido realmente, ni tan siquiera se percibía el olor de nuestros cuerpos desnudos que me había embriagado al despertar. El ramo como único vestigio de mi presencia allí, indolente, indiferente a la desazón que se iba apoderando de mí. No quería irme de allí, aquella estancia me resultaba muy acogedora, como si parte de Raquel estuviera en cada mueble, en cada detalle de su decoración, su calidez, ese romanticismo tan lleno de sencillez como de ternura.

Se me encogió el estómago en ese instante, paralizado en la puerta de su habitación con mi bolso de viaje en la mano, los ojos acuosos, negando lo obvio, que tenía que salir de aquella casa para regresar a la mía, y no deseaba hacerlo. Suspiré hondo, me sobrepuse como pude, dejé el bolso junto a la puerta de la entrada y avancé por el pasillo. En ningún caso le diría a Raquel las emociones que en ese momento me embargaban, no quería romper el tácito acuerdo de vivir esta anónima y furtiva relación sin promesas, sin compromisos ni pretendidas expectativas, sólo el día a día.

Cuando llegué a la puerta del salón intenté esbozar una forzada sonrisa. Ella estaba en el sofá, fumando, con la cabeza baja. Me senté a su lado y encendí un cigarrillo. Pasé el brazo por su espalda hasta llegar a su hombro y la acerqué a mí, y ella apoyó su cabeza en el mío. Qué difícil resultaba todo aquello. No sabía qué decir, pero ese continuado silencio me pesaba como una losa. Dentro de dos semanas volveremos a estar juntos, fue todo lo que se me ocurrió decirle. Ella asintió levemente con la cabeza pero sin mirarme. Cuando finalmente acabé mi cigarrillo no tuve más remedio que decirle con gran dolor de mi corazón, tengo que irme ya, cielo. La besé en la mejilla y me incorporé y Raquel hizo lo propio. Me dirigí por el pasillo hacia la puerta de la entrada cogiéndola de la mano, no quería recorrer ese camino en soledad, ajeno a ella. Cuando finalmente me detuve, antes de abrir la puerta me giré y la miré a sus ojos, y ella a los míos. Vi en ellos la tristeza de un tiempo de felicidad ya agotado, como cuando suenan las doce campanadas en el cuento de Cenicienta. Ese hombre que no le pertenecía, prestado tan sólo por unas horas, la dejaba ahora sola para regresar a su hogar, con los suyos, con su mujer y sus hijos, y a ella sólo le quedaba el vacío, la ausencia, el recuerdo.

Me sentí francamente mal, egoísta, violador de sentimientos ajenos. Raquel no estaba preparada para esto, en ese instante yo no creía que pudiera asumirlo, acostumbrarse a estas despedidas más dolorosas si cabe al estar precedidas por unas horas de inmensa felicidad. La abracé fuertemente y ella me rodeó también con sus brazos pero sin apretarme, como si no le quedaran fuerzas para ello. Suspiré profundamente y la besé con delicadeza en los labios, sin que ella los abriera. Antes de que te des cuenta ya estaré de nuevo aquí, fue todo lo que pude decir. Nada que pudiera consolarla en ese momento, más bien se lo dije fruto de la sensación de culpabilidad que me invadía. Envíame un sms cuando ya estés en Denia. Quiero saber que has llegado bien, fue todo lo que respondió. Abrí la puerta y me dispuse a salir de su casa, sin volverme, no quería ver de nuevo la tristeza de sus ojos, ni la puerta cerrándose tras de mí, aunque inevitablemente tendría que oírla. Nada más atravesar el umbral sentí que su brazo se aferraba al mío obligándome a volverme, entonces me agarró fuertemente del cuello y me besó con pasión, con los labios abiertos, húmedos, buscando el sabor de los míos, para poco después hundir su rostro cerca de mi cuello y sin aflojar la presión de su abrazo susurrarme:

—Vuelve Alejandro.


—Es lo que más deseo Raquel, —le respondí.


Desde LecturAdictiva damos las gracias a Leo Mazzola por la presentación.

martes, 30 de septiembre de 2014

Amores prohibidos (Diario de un hombre 2), Leo Mazzola

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Amores prohibidos (Diario de un hombre 2), Leo Mazzola

Editorial: Colección LCDE / 08 septiembre 2014 ISBN: 9781500523558 Papel: 20,14€ Páginas: 556
Editorial: Colección LCDE / 08 septiembre2014 ASIN:  B00NF3QM5Q Ebook:  2,68€ Páginas: 556
Género: Erótico
Serie: 2º Diario de un hombre

Nueve meses después de iniciar la cibernética relación con Eva, ese amor tan romántico, idílico y platónico lleno de sensualidad y erotismo que surgió de forma tan espontánea como imprevista, mostraba evidentes signos de agotamiento. Pese a todos sus esfuerzos Alejandro no consigue recuperarlo, y el cibersexo que antes practicaban juntos con la simpatía y la pícara ingenuidad casi adolescente de Eva, va dando paso a fantasías sexuales cada más morbosas y transgresoras que se materializan en diversos encuentros reales. 

Aflora el lado más oscuro de Alejandro, aquél que mantuvo reprimido durante todo su matrimonio con María, y que ahora, con la complicidad de Eva, alcanza una lujuria sin límites. 

Pero sin bien Alejandro consigue hacer realidad todas sus fantasías sexuales, la ausencia de romanticismo y la progresiva frialdad y distanciamiento de Eva le arrastran nuevamente a la nostalgia y la desazón. El fantasma de Raquel vuelve a aparecer reclamando lo que un día fue suyo, y el virus de la culpabilidad también, sometiéndole nuevamente a la tortura del desamor, del fracaso sentimental y al tormento de su conciencia por el dolor causado a sus seres más queridos. 


El recuerdo de Raquel y los mágicos momentos de amor vividos con ella se hacen cada vez más presentes en la diaria soledad de Alejandro, provocándole nuevamente una fuerte crisis emocional. Será entonces cuando conozca a Candela, una mujer diferente que arrastra también un pasado traumático que aún no ha logrado superar. Alejandro se enfrentará nuevamente al reto de una decisión tan dolorosa como trascendental en su vida. Una elección que no admite matices. Una nueva oportunidad para encontrar la felicidad. 

viernes, 7 de marzo de 2014

Amores prohibidos (Diario de un hombre 1), Leo Mazzola



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Amores prohibidos (Diario de un hombre 1), Leo Mazzola

Editorial: Chiado / Noviembre 2013 ISBN: 9789895196714 Papel: 16€ Páginas: 380
Género: Erótico
Serie: 1º Diario de un hombre

Alejandro Hidalgo es un arquitecto que ha llegado a su madurez resignado a llevar una vida cómoda pero exenta de cualquier tipo de ilusión profesional y sentimental. Su matrimonio con María se ha convertido con el paso de los años en una placentera convivencia en la que el cariño y la amistad han sustituido por completo al imprescindible amor y deseo carnal que él siempre ha necesitado.

Sumido en una profunda y silenciosa depresión conoce en un portal de juegos de internet a Raquel, una mujer divorciada con la que emprenderá una romántica y apasionada historia de amor. Después de un año como amantes Alejandro reúne el valor suficiente y decide abandonar a María, iniciando así una nueva vida sentimental junto a Raquel convencido de que ese amor tan idílico y platónico como apasionado y lascivo que ambos han compartido hasta ese momento, es auténtico y perdurable. Será entonces cuando el mundo se derrumbe a sus pies y se someta a la tortura de un desamor que no pudo predecir ni tan siquiera imaginar, y que terminará destrozándolo psicológicamente.

Eva, una mujer casada y veintiún años más joven que Alejandro será quien conseguirá recuperar su autoestima y su ilusión en el amor, despertando en él su romanticismo más profundo y el lado más oscuro de su lujuria.

Silvia, María, Patry, Raquel, y ahora Eva, cinco mujeres que causaron una fuerte impronta en el carácter y personalidad de Alejandro, todas ellas muy diferentes entre sí, tanto como las respectivas historias de amor que vivió con cada una de ellas y sus circunstancias.




Alejandro es un hombre maduro, un arquitecto ya en la madurez que nos va a contar su historia, la historia de una vida marcada por cinco mujeres, cada una de ellas le ha marcado y ha influido en su forma de ser, ahora vemos a un hombre deprimido, inseguro y con una vida que no desea.

La verdad es que es una novela que me ha dejado con diferentes sentimientos, partiendo de que esta contada de una forma impecable, con una expresión compleja, perfecta, llena de detalles pero que te transporta a esa situación y a ese momento, por otro lado no me he sentido identificada, quizás y lo mas seguro es porque la historia esta contada desde el punto de vista de un hombre.

Alejandro nos va a contar sus experiencias a raíz de su historia con Eva una cordobesa a la que ha conocido en un chat, pero esa historia se intercala con las otras cuatro mujeres que marcaron su vida, María, su mujer con la que estuvo la mayor parte de su vida y a la que quiso, a pesar de que su vida sexual fue un absoluto fracaso. Silvia, su primera experiencia sexual, Patry la mujer que marco un antes y un después ya que fue su primera amante, esa mujer que consiguió ilusionarlo de nuevo y que le fuera infiel a su mujer, Raquel, sobre la que gira la mayoría de las alusiones a su gran amor, y Eva su ultimo y no sabemos si verdadero amor.

Es posible que no me sienta receptiva ya que a mi lo que es el cibersexo, y la infidelidad no me resultan compatibles con una novela romántica, y a pesar de que pueda entender que Alejandro se siente solo, insatisfecho con su vida y deprimido, en cuanto sale una infidelidad ya a mí el romanticismo se me evapora.

El protagonista es un hombre inseguro, celoso, la verdad es que es original, ya que no es el típico protagonista triunfador, rico, maravilloso, protector, vamos lo mas de lo mas, sino que vemos a un hombre introvertido, que no sabe involucrarse o que quizás pide que todo el mundo, en este caso femenino le comprenda y le respete, pero para eso uno debe respetarse a si mismo y a su entorno. Por lo que ha habido momentos en que me daban ganas de darle una colleja y decirle ehhhhhhhhhhh que no eres el ombligo del mundo!!!!!!!!!!.

Por otro lado la forma de escribir del autor me ha gustado, detallado, pausado, con unas frases muy elaboradas, por lo que la historia a pesar de no haberme entusiasmado me animaba a continuar. Me ha hecho retroceder a la época de la universidad, a esa época de huelgas, construcción e incluso días de juventud y ligoteo.

Yo diría que es una novela que catalogaría de narrativa, pero de romántica pues lo siento pero no he encontrado el romanticismo en ninguna de sus página, aunque si hay que reconocer que las escenas hot son maravillosas, contadas de una forma sensual sin caer en ningún momento en la vulgaridad, pero desde luego si alguien me dice que le recomiende una novela romántica no sería ésta ya que para mi es demasiado densa, demasiado centrada en los pensamientos de Alejandro y en su forma de ver las cosas que en la historia de su amor. De hecho me hace plantearme ¿Quién es la protagonista?

Para mi es una novela que narra los pensamientos de un hombre a lo largo de su vida y con ello de la historia de un país. Un país que evoluciona, igual que la vida y las costumbres de su personaje.

Supongo que en la siguiente entrega conoceremos la historia de la misteriosa Raquel y como queda su relación con Eva, ya que el final es un poco abrupto y te deja con la sensación de …¿me faltan paginas?

Resaltar las maravillosas poesías que por boca de Alejandro o mejor dicho de la pluma de Alejandro tenemos la suerte de disfrutar.

Valoración: 6

Rosamoni