Emma no es una mujer infeliz, ni siquiera se puede decir que
su vida vaya mal, tiene un marido al que quiere y unos hijos a los que adora,
pero su vida ha llegado a un punto en el que la monotonía ha inundado su vida y
el simple hecho de cambiar la rutina, salir y ver a alguien atractivo que
parece interesado cambia todo.
Eloy dice no creer en el amor, pero nada lo indica, ni
siquiera hay un asomo de esa afirmación que hace. Es en todo momento un encanto
y tiene claro lo que quiere y eso es Emma. El único pero que le pongo es que en
algún que otro momento crucial se queda pasivo, pensé que sería un hombre más
de acción.
De los personajes secundarios destacaría a los hijos de
Emma: Izan e Iñigo, el primero por su madurez y saber estar y el segundo por
sus payasadas. También a Estefi la amiga y el mayor apoyo de Emma. Y Ethan,
hermano de Eloy, aunque este último no tiene mucha participación es una pieza
clave para parte de la historia.
El único punto negativo que he encontrado es que parece que
al final la autora quisiera alargar el relato y lo hace con cosas sin sentido.
Es decir, hay un problema y hay una solución directa y rápida, pero no, la
autora empieza a dar vueltas con los personajes y a plantear soluciones que se
alargan sin sentido y todo para llegar a un mismo sitio.
Para terminar, agradecer a la editorial GramNexo por darnos la oportunidad de hacer esta crítica.
Mi puntuación: 6