El libro
está escrito de forma amena, no se pierde en descripciones inútiles y los
diálogos son ágiles y frecuentes. La historia tiene algún que otro punto
original, aunque el trasfondo es, como siempre y como debe ser, unas historias
de amor con sus tiras y aflojas. Y hablo en plural por qué en este caso son
dos.
Los
protagonistas son cuatro: Ayla, Cadha, Michael y Rob. Todos ellos son
desarrollados con diligencia y van teniendo un progreso elocuente, al igual que
sus historias de amor, que van fluyendo poco a poco, con coherencia. El único inconveniente
que le pongo es a los personajes femeninos, me parecen demasiado intensas, sus
exabruptos me han parecido demasiado exagerados y eso ha hecho que no
disfrutara tanto del libro, sobretodo el personaje de Ayla. Si bien es cierto
que al final actúan de una manera más calmada y normal.
Ayla tiene
un humor de mil demonios con todo aquel
que no sea persona cercana, se enfada y pierde los papeles con facilidad,
incluso la reacción que tiene para los que la ofenden o la han ofendido me
parece un poco extrema y aunque al final
puede haber una explicación a su forma de ser y actuar, es un personaje que no
me gustó casi hasta el final.
Cadha es más
tranquila, tiene su carácter, pero surge en momentos mucho más
esporádicos. Muestra un lado más dulce y
sensible. Me gusta mucho su relación con Rob, como va surgiendo poco a poco,
como responde ante él.
Michael es
para mí el más racional de todos, es el que más medita lo que hace, lo que tiene
que pensar… supongo que teniendo en cuenta a lo que se dedica es normal. Pero
esa forma de ser hace que en un momento dado te lleves una desilusión con él,
me pareció increíble cómo actúa. De todas formas es un personaje de lo más
atractivo.
Rob, es el
mejor de los personajes, por lo menos para mí. Es atractivo, emotivo, cariñoso,
leal, con sus defectos ya que es humano, pero casi, casi perfecto.
En cuanto a
los personajes secundarios son variados y todos tienen una razón para aparecer
en el libro. De todos ellos destacaría a Zake, el criado que más bien es uno
más de la familia y que ayuda a las hermanas y protege como un padre o hermano debería
hacer. También está Elliot, el padre de Ayla y Cadha, el típico padre bueno,
incluso bonachón, pero con poca autoridad y menos ganas de utilizarla, creo que
se aptitud perjudica a sus hijas más que ayudarlas.
En definitiva, me ha parecido un libro más que correcto,
pero me ha faltado ese punto de afinidad, de acercamiento con las
protagonistas, el cual no ha llegado hasta casi el final del libro, lo que hace
que mi puntuación no sea más alta.
Por último, quería dar las gracias a Romantic Ediciones por
darme la oportunidad de leer y reseñar este libro.
Valoración: 6
Cris/Keke