domingo, 28 de agosto de 2016

El rincón del escritor: Mabel Díaz nos presenta El fuego que arde en ti

Joel Mackenzie es el propietario del club más famoso de intercambio de parejas de Londres. Admirado y perseguido por las mujeres y envidiado por los hombres. Reparte su vida entre su profesión de fotógrafo mundialmente conocido y sus sesiones con las sumisas. Pero no es feliz. Hace once años le obligaron a alejarse de la mujer que ama y sabe que nunca podrá tenerla a su lado. De lo contrario sufrirá las consecuencias.
Kimberly Abercrome tiene todo lo que una mujer puede desear. Es atractiva y sexy. Posee riqueza, lujos y es famosa en su profesión como cirujana plástica. Enamorada desde hace años del mismo hombre, un hombre que la ha rechazado, herido y humillado, decide por fin olvidarle y empezar una nueva vida sin él en su corazón.
Pero el destino es caprichoso y jugará con ellos.












Los personajes nos hablan de la novela:

Soy Joel Mackenzie. Vivo en Londres aunque viajo mucho por motivos de trabajo (soy fotógrafo de National Geographic). Tengo 33 años y como podéis ver no estoy mal físicamente. A pesar de tener a varias chicas deseando estar conmigo, a mí solo me interesa una. La única mujer a la que no puedo tener. Si intento algo con ella, mi familia, mi carrera y el club que regento en Londres, sufrirán las consecuencias.
Por eso, cada vez que la veo hago todo lo posible por alejarla de mí. Soy borde y maleducado con ella cuando lo que realmente me gustaría es mostrar mi lado romántico y tierno. Llevo años tratándola mal y esto empieza a pasarme factura. Hay veces que no puedo soportar tenerla cerca sin sentir la necesidad de echármela al hombro y salir corriendo hacia la cama más cercana para hacerla mía.
Pero no puede ser. Es mi destino y lo acepto......siempre que ella no se ponga en mi camino para tentarme, claro, porque últimamente parece que Londres, Madrid y el resto del mundo no es lo suficientemente grande y me la encuentro en todos lados.
¿Queréis saber qué me pasa con ella? ¿Queréis saber porque tengo que huir? Tendréis que leer El fuego que arde en ti y descubrirlo. 

***

Soy Kimberly Abercrome, aunque dentro de poco dejaré de apellidarme así. Ya descubriréis por qué. Soy mitad inglesa y mitad española, aunque resido habitualmente en Londres. Trabajo como cirujana plástica en el hospital de mi marido. Y no penséis que conseguí el empleo por enchufe. No. Me lo curré mucho, mucho, mucho.
Tengo 31 años y llevo casada un año aunque....mi matrimonio no es lo que todo el mundo cree. De cara a la galería él y yo somos la pareja perfecta. Guapos, ricos y famosos. Pero nada de esto me hace feliz.
Y para colmo de males, donde quiera que voy me encuentro con el hombre más despreciable, más ruin y más imbécil del planeta. ¿Sabéis de quién os hablo? De Joel Mackenzie, por supuesto. Me irrita la forma en que me mira, cómo me habla cuando le veo y sobre todo ese aire que tiene de estar por encima de todo y de todos. De ser superior a los demás. Es un idiota. ¿Os lo había dicho ya? 
Menos mal que sus hermanos Paris y Adam no tienen nada que ver con él. Ellos son simpáticos, agradables y muy divertidos. Al parecer, los genes nocivos de los Mackenzie se los quedó todos Joel.
Su madre, Mónica, es una bellísima persona que desea que su hijo mayor encuentre a una mujer que le haga feliz. Pero yo creo que lo tiene crudo, pues para Joel ninguna chica es lo suficientemente buena. No sé qué será lo que busca en una mujer, con sinceridad, y tampoco me interesa descubrirlo.
¿Cómo? ¿Qué a vosotras si os interesa? Pues os lo dejo todo, todito para vosotras. Ahí le tenéis, en El fuego que arde en ti.

Una escena para abrir el apetito:

Cuando se quedaron solos un incómodo silencio se cernió sobre Joel y Kim. Ella se removió inquieta en la silla bajo la atenta mirada del hombre. Con todo el descaro, Joel seguía mirándole las tetas.

—¿Se puede saber qué coño estás mirando?—le soltó Kim de malas maneras cuando ya no pudo soportarlo más.

Joel apartó la vista de su pecho para subirla hasta los ojos azules de Kim. Con una traviesa sonrisa en la cara, le contestó.

—Me sorprende que habiendo estudiado Medicina confundas la parte de tu anatomía que estoy disfrutando. ¿Qué pasa? ¿Te saltaste alguna clase?—se burló de ella.


Desde LecturAdictiva damos las gracias a Mabel Díaz por la presentación.

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